Roma Antigua

El Ponte Rotto de la Isola Tiberina

A pocos metros de la Isola Tiberina, emerge del río Tíber los restos de un puente romano, que da un aspecto más decadente y poética a esta zona de la ciudad, si cabe.

El Puente Emilio, o como se conoce en Roma al Puente Roto, el Ponte Rotto, fue el primer puente de mampostería de la ciudad, en su día el puente más largo de la Roma Antigua y cuya construcción duró 30 años.

El Puente Roto cruzaba el río Tíber por el norte del antiguo Ponte Sublicio, pasarela de madera que el rey Anco Marcio mandó construir sobre el río en Roma a fin de unir la colina Gianicolo con la ciudad en un punto estratégico, donde estaba establecido el barrio judío y el mercado de abastos, lo que lo convertía en una zona de interés comercial.

Historia

En el año 179 a.C., se mandó construir un puente con ocasión de la renovación del puerto fluvial cercano, y en el 142 a.C. los censores Publio Cornelio Escipión Emiliano y Lucio Mummio reemplazaron los listones de madera originales por mampostería.

El puente fue restaurado bajo el mandato del emperador Augusto en el 12 a.C., y lo renombró Pons Maximus para resaltar su longitud.

En la Edad Media, este fuente era conocido por los nombres Ponte di Lepido o Ponte Lapideo, desde mediados del siglo VIII, por Ponte Maggiore, y desde el año 1144, Ponte dei Senatori.

El puente está caracterizado por su maldición legendaria. Sucumbió en repetidas ocasiones al poder del cauce fluvial, vinculado a su posición próxima a una curva donde el agua es más turbulenta y que siempre lo sometió a un desgaste continuo.

De hecho, el Renacimiento no trajo suerte al Ponte. Sufrió daños en varias ocasiones por las crecidas del río. Concretamente en los años 1230 y 1422.

En 1552, el papa de Julio III encargó una restauración integral, inicialmente diseñada por Miguel Ángel pero finalmente llevada a cabo por el arquitecto Nanni di Baccio Bigio. Reconstruyó totalmente los arcos, sin embargo en el 1557 sería destruido nuevamente por una inundación.

En 1573 comenzó una nueva obra de restauración bajo el Papa Gregorio XIII, por parte del arquitecto Matteo di Castello, y que se terminaría dos años después, tal y como queda patente en la inscripción que permanece en el único arco que sobrevive en la actualidad.

La gran inundación del año 1598 haría desaparecer para siempre tres de los seis arcos, ya que nunca nunca más se reconstruiría el puente, asumiendo la denominación de Ponte Rotto (Puente Roto).

En la guía del año 1763, Itinerario istruttivo per ritrovare le antiche e moderne magnificenze di Roma, y cuyo autor es Giuseppe Vasi, aparece citado como Ponte di s. Maria, Ponte Senatorio y Ponte Janiculense.

Entre los años 1853 y 1887, los restos del puente estuvieron unidos con pasarelas metálicas sujetas por cables a la orilla izquierda del río, proyectado por el ingeniero Pietro Lanciani.​

Posteriormente esta pasarela se eliminó y los dos arcos más cercanos a la orilla se destruyeron para la construcción de los diques modernos del río. Actualmente solo se conserva uno de los tres arcos del siglo XVI, que se apoya en pilones originales del siglo II a.C.

Otro Ponte Rotto

Ponte Rotto (Pons fractus o Pons ruptus) era como se llamaba anteriormente a los restos del puente romano conocido como Ponte di Agrippa, posteriormente Ponte Antonino o Ponte Aurelio, Ponte di Valentiniano, hasta su reconstrucción.

Desde el siglo XV y hasta hoy, se le conoce como Ponte Sisto en el siglo XV.

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