San Pablo Extramuros

La Basílica de San Pablo Extramuros es una de las cuatro basílicas mayores católicas, una de las cinco iglesias más antiguas de Roma y la segunda mayor de Roma, después de San Pedro, además de ser el lugar donde el apóstol Pablo está enterrado.​

La basílica es una de las siete iglesias que se deben de visitar en el peregrinaje de las iglesias de Roma para alcanzar la indulgencia plenaria en Año Santo

En el año 1990 fue incluida en la lista del Patrimonio de la Humanidad por la Unesco

Historia de San Paolo fuori le mura

El lugar en el que se encuentra la Basílica estaba ocupado por un cementerio, que fue usado desde el siglo I a.C. hasta el III d.C. Casi en su totalidad, está ahora sepultada, y se estima que se extiende bajo la basílica y alrededores. Una mínima, pero significativa parte, puede verse a lo largo de la Via Ostiense. En esta necrópolis fue enterrado San Pablo tras haber sido ejecutado en tiempos de Nerón. Sobre su tumba se construyó un edículo o templete

Más tarde, sobre ese lugar, y con motivo de la continua peregrinación desde el siglo I, el emperador Constantino I creó una pequeña basílica.​

A dos kilómetros de la muralla Aureliana que circundaba Roma y fuera ya de ella, saliendo por la puerta de san Pablo, fuori le mura (extramuros), fue el segundo edificio católico construido por este emperador, después de la catedral dedicada al Santo Salvador (la actual Basílica de San Juan de Letrán).​

De la basílica primitiva tan solo se conserva la curva del ábside, visible en el altar central de la basílica actual. Se debía tratar de un pequeño edificio, que tenía cerca la tumba de Pablo, adornada por una cruz dorada.

La pequeña construcción constantiniana fue destruida por los emperadores que le sucedieron y para dar lugar a una gran basílica con cinco naves.​

Durante siglos, el templo fue embellecido con valiosas pinturas y mosaicos. A comienzos del siglo XIX era uno de los edificios más espectaculares de Roma, cuya estructura permanecería en pie hasta que un gran incendio en 1823 redujo a cenizas todo aquel valioso patrimonio de arte e historia, dejando incólume el claustro. El fuego se produjo por la negligencia de un trabajador que estaba reparando el plomo del tejado.

De la antigua basílica sólo queda la porción interior del ábside con el arco triunfal y los mosaicos de este último, la única entre todas las iglesias de Roma que había conservado su primitivo carácter durante 1435 años.​

El papa León XII se ocupó de la reconstrucción del edificio. Numerosas donaciones contribuyeron a la restauración. El virrey de Egipto envió pilares de alabastro, el emperador de Rusia la malaquita y lapislázuli del tabernáculo.​

Interior de la basílica

Debido al incendio producido en 1823, son pocas las partes que se conservan intactas de la basílica paleocristiana, pero aún se pueden contemplar algunas antigüedades, como los mosaicos del siglo XIII, un candelabro pascual del siglo XII, o el baldaquino de mármol bajo el cual se encuentra la sepultura de San Pablo.​

En la parte superior de las paredes de las naves y el crucero se observan en grandes medallones los retratos de los diferentes papas que ha habido a lo largo de la historia, desde San Pedro al papa Francisco, la última en ser colocada, en enero de 2014, aunque todavía quedan huecos vacíos. Cuenta la tradición, que cuando se completen todos los medallones y no quede sitio para la imagen del siguiente papa, se acabará la Iglesia tal y como se conoce hoy.

Sin duda, lo más llamativo de la iglesia es el atrio de 150 columnas desde el que se puede contemplar el exterior de la iglesia recubierto por un enorme mosaico dorado realizado en el siglo XIX. En el centro del patio ajardinado está presidido por una estatua de San Pablo.​

Tumba de San Pablo

Constantino I construyó la primera Basílica sobre el lugar donde se había enterrado al apóstol San Pablo, pero a lo largo de los siglos la tumba había quedado sepultada por varios estratos arquitectónicos.​

En el año 2002, un grupo de arqueólogos inició unas excavaciones bajo el altar, que dieron como resultado el hallazgo de un sarcófago de 2,55 m. de largo por 1,25 m. de ancho.​

El sepulcro está ahora a la vista a través de una abertura bajo el altar. De hecho, el sarcófago aún no se ha extraído de su ubicación original, de manera que sólo puede verse uno de sus laterales.​

Una curvada pared de ladrillos indicando el perfil del ábside de la basílica de Constantino fue descubierta junto al sarcófago.

Cómo llegar a San Pablo Extramuros

Ubicación

Piazzale San Paolo, 1. Roma.​​

​Horario

Todos los días de 7:00 a 18:30 horas.​

Precio

Acceso gratuito al templo.​

Transporte

Metro: San Paolo Basilica, línea B.
Autobús: líneas 23 y 271.

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