Panteón de Agripa

El Panteón es uno de los monumento más fascinantes de Roma. No me preocupa admitir que es uno de mis edificios favoritos de la ciudad.

Se alza imperturbable entre edificios modernos y se encuentra encajado en el corazón de la ciudad.

Panteón de Agripa en Roma

Roma siempre pilla desprevenido. Al girar una esquina, un imponente monumento histórico deja a uno sin palabras. Piazza della Rotonda, su fuente, su obelisco, sus terracitas y, dominándolo todo, il Pantheon di Agrippa.​

Eso sucede cuando callejeas por el centro de la ciudad y tomas cualquier bocacalle que termina en la Piazza de la Rotonda, con su fuente, su obelisco, y, dominándolo todo, el Pantheon di Agrippa. Convive entre edificios contemporáneos, tiendas, restaurantes y bares.

El Panteón de Agripa cuenta con más de 1.900 años de antigüedad. Debe su origen al emperador Adriano, quien entre los años 118 y 125 d.C., erigió un santuario en sustitución de otro construido por Marco Agripa el 27 a.C., que había sido destruido un incendio en el año 80.

​​​​La fachada del Panteón reina con un aire imperial en la Piazza. El decadente y sombrío exterior del templo contrasta con el colorido de los edificios adyacentes y del bullicio que lo rodea.​

Al pasar por debajo de la columnata, se observa que ocho solemnes columnas son rematadas con capiteles corintios y una inscripción es dedicada a Agripa.​

Columnas romanas del Panteón de Agripa

Los altísimos pilares y enormes capiteles, sumado a los impresionantes portales de bronce, uno concluye que el Panteón constituye una de las cumbres de la arquitectura romana, de perfecto equilibrio y armonía de sus formas y en su impecable construcción.

A finales del siglo XIX se descubrieron nuevos restos que permitieron concluyeron que el templo original guardaba pocas semejanzas con el actual.

La primitiva entrada se efectuaba por el lado opuesto ya que en la rotonda actual había una plaza circular porticada. El primer templo era rectangular y estaba construido con bloques de travertino y revestido en mármol. Los capiteles eran de bronce y la decoración incluía cariátides y estatuas frontales.​

Hoy en día, el edificio es circular. En las paredes de su interior, siete tabernáculos servían para albergar las siete divinidades romanas. ​

Pero lo que realmente impresiona al visitante es la espectacular cúpula de 43 metros de diámetro que se levanta por encima de nuestras cabezas. Es incluso mayor que la de la Basílica de San Pedro del Vaticano, de 41 m. De hecho, en Italia solo la supera la de la Catedral Santa Maria dei Fiori, Florencia.​

Un enorme óculo de 9 metros de diámetro, permiten vislumbrar el cielo y proyectar luz al interior, la oscuridad de la noche o la lluvia. Durante los meses de verano, es posible observar el haz de luz al mediodía, entrando perpendicular por el orificio.

La cúpula, formada por cinco filas de casetones, decrecen en tamaño hacia el centro. Fue construido con capas de hormigón, aligerando el peso, a medida que se acerca a la cúspide. Se cree que el oculus abierto, es lo que permite que la cúpula no se desplome.​El Panteón fue el primer edificio romano transformado en iglesia. El emperador bizantino Focas cedió el edificio al papa Bonifacio IV lo consagró iglesia de Santa Maria ad Martyres en el año 609. Gracias a ello sobrevivió a los saqueos medievales, aunque no a los de Urbano VIII, que en 1632 retiró el bronce del pórtico y construyó dos torres campanario, diseñados por el genio Bernini. Aunque parece ser que al pueblo no le gustaron demasiado, por no decir en absoluto, y pronto se ganaron el apelativo de orejas de burro. Fueron destruidas en 1883.​

Interior del Panteón de Agripa
Interior del Panteón de Agripa.

Hoy, además de ser una iglesia, es un panteón real que contiene las tumbas de los dos primeros reyes de la Italia unificada, Vittorio Emanuel II, y Humberto I, y también la del insigne pintor renacentista Rafael.

Cómo llegar al Panteón

Ubicación

Piazza della Rotonda

​Horario

De lunes a sábado: de 8:30 a 19:30 horas.
Domingos: de 9:00 a 18:00 horas.​

Precio

Gratuito.

Transporte

Metro: Barberini, línea A.

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