Cúpula de San Pedro del Vaticano

Una vez te encuentres dentro de la Basílica de San Pedro, durante tu visita al templo, te recomendamos subir a la cúpula del Vaticano, obra del genio Miguel Ángel.

Historia de la cúpula

La cúpula de San Pedro es el símbolo de la Iglesia de Roma. Fue proyectada por Miguel Ángel a partir del año 1547, durante el papado de Pablo III, pero su construcción se interrumpió con la muerte del propio artista

Quince años después, durante el pontificado de Sixto V, se ordenó a su discípulo, Giacomo della Porta, continuar con los trabajos. Veintidós meses después, finalizó la obra, que se celebró con una misa solemne y fuegos artificiales.​

En los años posteriores, se completaron los revestimientos, el lastre de plomo y se colocó la esfera de bronce dorado culminada con una cruz.​

La cúpula de la Basílica de San Pedro se eleva a una altura de 136,57 m. desde el suelo hasta la parte superior de la cruz externa. Es la cúpula más alta del mundo.​

Su diámetro interno es de 41,47 metros, ligeramente menor que dos de las tres enormes cúpulas que la precedieron: la del Panteón de Agripa, de 43,3 m.; y la de la catedral de Florencia, de 44 m. Los arquitectos de San Pedro se basaron en estas dos cúpulas para buscar la manera de construir la que se concibió como la mayor cúpula de la cristiandad.

Subir a la cúpula de la Basílica de San Pedro en el Vaticano

Dentro de la basílica, junto a la puerta principal de acceso y a la derecha de las naves, se ve la indicación Cupola. Siguiendo la señal, se llega a las taquillas de venta de billetes.

Se ofrecen dos opciones diferentes para subir a la cúpula:

  • el recorrido completo a pie: 551 escalones.
  • o subir la primera parte en ascensor y el resto a pie, 320 escalones. Esta opción es la más recomendada y más elegida.

Si subes en ascensor, se para en una balconada interior que es la base de la cúpula. En este punto, se ubica el altar de la basílica, que se observa desde una gran altura. Además, uno debe detenerse a descubrir los detalles y la grandiosidad de los mosaicos que componen el cupolone.

En la base de la cúpula, se aprecia la balconada para continuar accediendo a la parte superior de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

Desde aquí, se asciende hacia la parte más alta de la cúpula, o se bajan unos escalones que llevan a una amplia terraza en la que descansar y donde se halla la cafetería, una fuente de agua, los servicios y la tienda de souvenirs.

Desde esta terraza ya se pueden ver las primeras vistas a la Plaza del Vaticano y a las estatuas superiores.

Ahora sí, comienza la subida a pie. Son solo 10 minutos por una escalera de caracol y luego otra más cómoda y con las paredes curvadas, siguiendo la forma de la cúpula.

Se recomienda subir relajadamente, dado que tiene pocas tomas de aire y el espacio es estrecho. Es cierto que no es lo mismo el ascenso durante el verano que durante el invierno, pero con calma, descanso y agua, la subida es llevadera para quienes puedan sufrirla. Y si te quieres parar, hazlo, no te apures por los que vengan detrás.​

Una vez arriba, poco se puede decir. Solo hay que disfrutar de las espectaculares vistas de la Plaza de San Pedro y de toda la ciudad de Roma en 360º. La bajada se realiza por otra escalera.

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Vista panorámica desde la cúpula de la Basílica de San Pedro en el Vaticano.

¿Tú la has subido? ¿Qué opinión te merece? ¿Qué te parecieron las vistas? ¿Crees que vale la pena? ¿Todavía no la has subido?

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